En la Semana Mundial del Agua, Referentes Internacionales Participaron del Foro “Nuevos Paradigmas en Derecho Ambiental”

El martes 25  de agosto tuvo lugar el quinto foro virtual del Ciclo “Del Derecho al Agua al Derecho a la Esperanza”, con la presencia de referentes de universidades, organismos de derechos humanos e institutos de investigación y  políticas públicas internacionales.  “La cuestión del derecho ambiental ha sido transitada en este espacio desde el primer encuentro, esta idea de pensar juntos la salud del hombre y la salud del planeta, nos abre la posibilidad de pensar los desafíos particulares y la capacidad de intercambiar conocimientos al respecto, en pos de tener propuestas y poder ponerlas en marcha”, afirmó el Director del IDGCE Luis Liberman en la apertura del foro. 

El evento, es la quinta edición del ciclo de foros virtuales  “Del Derecho al Agua, al Derecho a la Esperanza” que organiza el Instituto Para el Diálogo Global y la Cultura del Encuentro (IDGCE) desde junio y que ha contado con la participación de numerosos expertos mundiales, en un  trabajo conjunto e interdisciplinar sobre el derecho humano al agua y saneamiento: el filósofo italiano Gianni Vattimo, el Ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, el premio Estocolmo del Agua, Asit K. Biswas, la lideresa del Pueblo Sarayaku y activista por los derechos humanos, Patricia Gualinga, entre otros. La iniciativa cuenta con el apoyo del Papa Francisco y con la coordinación del Card. Claudio Hummes, Presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y relator general del Sínodo para la Amazonía que tuvo lugar en octubre de 2019 en El Vaticano. 

El encargado de inaugurar este espacio de diálogo fue el Mons. Marcelo Sánchez Sorondo, Canciller de la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano. En su reflexión, Sánchez Sorondo se mostró implacable ante la situación que viven las poblaciones más vulnerables frente a la falta de acceso al agua y el conjunto de gobiernos alrededor del mundo que no logran hacer un salto cualitativo y cuantitativo para garantizar que el agua llegue a todos los sectores sociales. Al respecto, expresó: “el agua ha sido declarada ‘bien común’, es decir, es de toda la humanidad y como todos saben, es la fuente de la vida. Tales de Mileto decía que es el principio fundamental de todas las cosas. Hoy, ante todo, el problema con la justicia [en el acceso] al agua, es un problema de producción. Luego está el problema de la distribución. Esta tesis ha sido asumida por la Academia, por la Laudato Si´ y además por todos los documentos que nosotros hemos producido aquí, desde que empezaron estos encuentros en el año 2017. El calentamiento global arruina el ciclo de la vida. A mayor calentamiento global, menos agua. El primer problema, antes de la distribución, es la conservación. Destruyendo el clima, se destruye el agua, esto es lo que la Academia dice, desde hace 20 años. La solución está, entonces, en cambiar el uso de los combustibles fósiles. Es lo que desgraciadamente algunos [dirigentes] importantes no quieren entender”. 

Para el Canciller de la Pontificia Academia de Ciencias, los países que utilizan energía fósil son culpables -en gran medida-, por acción y omisión, de los procesos de cambio climático que golpean con desastres naturales a vastos sectores del planeta: “mi mensaje es este, que tengamos en cuenta esto, que por otra parte; es lo que dice el Informe Mundial de los Recursos Hídricos del 2020. El primer problema es que estamos calentando el planeta y la solución es disminuir la huella de carbono de los sistemas de producción”, resaltó.  

El foro se dividió en dos paneles, en el primero participaron Kate Roll, Directora de Estudios del Instituto de Innovación y Fines Públicos de la University College London fundado por Mariana Mazzucato (IIPP, Reino Unido); Diane Desierto, Profesora de Derechos Humanos y miembro del Comité Asesor del Centro Klau de Derechos Humanos y Civiles de la Universidad de Notre Dame (USA) y Enrique Cresto, Presidente del Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento (Argentina). 

Kate Roll, aprovechó su intervención para llamar la atención sobre números alarmantes: “en preparación para este foro, recordé que 2 billones de personas carecen de acceso a agua potable, y esto es un problema público, de políticas y que requiere de innovación”. Desde su perspectiva, Roll destaca que en el IIPP trabajan precisamente con Estados y se interesan por su rol y la pregunta principal que enfoca el trabajo de la politóloga es “¿cómo puede el Estado resolver inequidades, ser eficiente y estar orientado a servir a sus pueblos?. Como posible respuesta, Roll expuso la noción de “comunidades epistémicas”: “parte de lo que hace a estos foros tan importantes, es que ayudan a construir una comunidad epistémica, alrededor de la idea del derecho humano al agua”. A ello agrega que estas comunidades ponen en juego principios sobre los cuales se puede actuar en pos de llegar a las soluciones de problemáticas que atraviesa la humanidad, en particular la del acceso al agua segura. Es por eso que, según Roll “desde el IIPP, tenemos la idea de crear “misiones”, para ayudar a los Estados a construir políticas públicas. Es una provocación para los creadores de políticas, porque las metas nos muestran que, el tipo de objetivos que establecemos marcan el rumbo de lo que necesitamos hacer y nos posicionan para dirigir el cambio”. 

En esa misma línea, Gabriela Sacco, Directora Ejecutiva del IDGCE y moderadora de los foros, aportó: “estos foros para nosotros implican un avance sobre un encuentro sobre el Derecho al Agua que queríamos realizar a principios de este año en el Vaticano. Los diálogos que se presentan y se plantean  entre distintos miembros de la academia, organismos públicos, empresas y representantes de pueblos originarios, son fundamentales. Poder trabajar y replantear cómo podemos continuar ese trabajo conjunto, para nosotros es esencial”, finalizó. 

Por otro lado, Diane Desierto, compartió con el panel, su trabajo en la intersección del Derecho Internacional y los Derechos Humanos, y en este campo, para Desierto, hay realidades que son ineludibles: “actualmente, hay un problema en la manera en que la legislación sobre el derecho al agua está estructurada: hay contratos que son firmados, contratos que están diseñados para proteger las inversiones considerables del sector privado, en lo que refiere a hacer que el agua sea potable, distribuible y accesible al público. Pero, hay pocas líneas de estas regulaciones que de hecho, establezcan la participación del público al que, efectivamente, está dirigido el recurso”. En su exposición, Desierto hizo hincapié en la contradicción que suponen estos marcos regulatorios y cómo esas faltas en los sistemas devienen en litigios medioambientales entre comunidades y Estados, sobre todo en latinoamérica. Para Desierto, es un deber de los Estados “abordar las preocupaciones de las comunidades para que puedan obtener este derecho, para asegurar un resarcimiento a las víctimas de infracciones del derecho humano al agua. Hasta ahora no hay muchas visiones que consideran esta idea de una “justicia equitativa”, indicó. 

El cierre del panel estuvo a cargo de Enrique Cresto, del ENOHSA. En su exposición, Cresto hizo un recorrido por el panorama federal de los obstáculos que enfrenta la Argentina para poder alcanzar el objetivo de garantizar el acceso al agua a la totalidad de su población: “Argentina es un país hídrico, pero no le puede garantizar a sus habitantes el acceso al agua segura ni el saneamiento. Hoy más de 8 millones de argentinos no tienen acceso a agua y saneamiento. Desde el ENOHSA, creemos que tiene que haber una Ley Nacional que marque las pautas, que apunte a los sectores más vulnerables”. Sobre esto último, Cresto enfatizó que es fundamental que se establezcan presupuestos, para cimentar esas políticas de Estado, en conjunción con la concientización de la población, respecto del uso del agua. A modo de cierre alertó: “si no hay compromiso por parte de diferentes estamentos, no vamos a poder alcanzar los ODS y los preceptos de la Encíclica Laudato Si´”.  

El segundo panel, tuvo como expositores a Joanna Setzer, Investigadora en el Instituto de Investigación Grantham sobre Cambio Climático y Medio Ambiente y Directora del Proyecto de Investigación sobre litigios climático (Reino Unido), Gabriel Eckstein, Profesor de Derecho y Director del Programa de Sistemas de Recursos Naturales, Ambientales y Energéticos, Universidad Texas A&M (USA), y Jossiane Gauthier, Secretaria General de la red de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad (CIDSE, Bélgica).

Setzer, expuso varios casos de tendencias en litigación ambiental de las últimas dos décadas. En sus investigaciones, encuentra que “cada vez más se utiliza litigación ambiental, como manera de llamar la atención a los Estados”. La investigadora explica que los resultados de los informes de su trabajo, revelan el hecho de que las decisiones de las justicias de los diversos países en los que se llevan a cabo litigios ambientales, favorecen la acción climática y el resarcimiento a comunidades que han sido afectadas por problemáticas medioambientales. Para Setzer es importante tener esta información detallada a mano, para avanzar sobre las discusiones en materia de Derecho Ambiental, en la medida en que ponen el foco sobre la acción de los Estados frente a la organización colectiva y ciudadana en pos de causas a favor de la preservación y el cuidado del medioambiente.

A esta presentación siguió la de Gabriel Eckstein, de la Texas A&M School of Law. En su trabajo académico, Eckstein resalta la importancia de traducir los resultados científicos en políticas públicas efectivas. En su intervención, Eckstein reconoció que los problemas medioambientales que atraviesa el planeta resultan en que gran cantidad de población no puede acceder a agua segura para sus necesidades básicas: “esto le ha causado problemas a muchas comunidades alrededor del mundo y muchas afirman que este es un sistema que les ha fallado, sobre todo, las leyes que deberían proteger al agua y a los pueblos”. 

Según el profesor estadounidense, es por ello que estas comunidades han decidido reforzar los mecanismos regulatorios, y en particular han tomado un abordaje particular: darle personería jurídica a los ríos: “¿qué quiere decir esto? que tienen la potestad de reclamar derechos (aunque no a un nivel humano), y capacidad de comparecer en cortes y abogar por su protección”. El académico profundizó en este fenómeno – rápidamente en ascenso- de dar capacidad legal y custodios legales a numerosos cuerpos acuíferos alrededor del mundo, puesto que para dicha defensa se necesitan recursos, muchas veces económicos, más que políticos. En esa medida se pregunta ¿qué implica que los ríos tengan custodios? ¿significa que sólo los que tengan guardianes o custodios con grandes recursos podrán ser protegidos? Eckstein concluye que este enfoque todavía se está ensayando y algunos incluso lo llamarían “radical”, pero que, en última instancia, a veces son necesarios abordajes radicales para avanzar en el cumplimiento del objetivo de poder acceder a agua limpia y segura, y preservar el medioambiente. 

El cierre del segundo panel y de este encuentro, estuvo a cargo de Josianne Gauthier. La líder social y Secretaria General del CIDSE, radicada en Bélgica; empezó por recordar su participación en el Sínodo de Obispos para la Amazonía, el pasado mes de octubre en el Vaticano “parece que pasó hace mucho tiempo y sin embargo, muchas de las preguntas con las que salí del Sínodo, me acompañan en este momento”. Gauthier centró su exposición en la idea de, es necesario un accionar colectivo en este momento histórico. Gauthier llamó la atención sobre las desigualdades que la pandemia ha puesto de manifiesto alrededor del mundo, pero que ya eran existentes: “la escasez del agua habla del cambio climático, de recursos naturales, pero también de raza, desigualdad, dignidad, pobreza, clase, privilegio y  poder. Cómo estamos tratando esta crisis sanitaria, habla de cómo tratamos al resto de crisis que suceden en el resto del planeta, cómo nos relacionamos entre sí y con nuestro planeta”. Para Gauthier, es imperativo cuestionar: “¿podremos aprender de esta experiencia? ¿existe una manera justa, ecológica, sustentable de recuperarse después de esta pandemia?” Para la referente social Belga, la respuesta está en el valor: “lo que más valoramos será lo que más defenderemos y protegeremos”.  Sin un cambio en aquello que más se valora, no servirán de nada las leyes, elecciones y tratados de protección del medioambiente para el cambio y transformación necesarios en el avance sobre el sistema que utiliza y descarta todo aquello que produce. 

El próximo foro del Ciclo, será “Crisis climáticas y ecosistemas hídricos: visiones sobre la transformación del conflicto”, y tendrá lugar el 17 de septiembre a las 10.00 hs argentina. El foro abordará la incidencia del cambio climático y el acceso al agua en la generación de conflictos y la vulneración de derechos.

La inscripción está abierta desde el sitio www.forosdelagua.encuentromundi.org y contará con traducción simultánea para todos los asistentes.