Aprender a mirar y ser mirados

De la Evangelii Gaudium a la Laudato Si, una mirada a imitar.

Cuando la Cátedra, a través de Luis Liberman, convocó a Miserando a formar parte de la misma se abrieron posibilidades nuevas y desafíos conjuntos que nos animan a trabajar con palabras y gestos por difundir y hacer propias las propuestas del Papa Francisco.

Como argentinos no nos es menor tener un Papa argentino, como argentinos no nos es novedoso su estilo y compromiso con el derecho al trabajo, la mirada del otro como hermano, la justicia social y la tarea de revertir la cultura del descarte por otra solidaria y fraterna.

Y quiero detenerme en el concepto de mirada. Miserando significa mirar con misericordia o misericordiar, como dice tantas veces el padre en sus homilías viejas y nuevas.

El jueves pasado la Cátedra inició su Ciclo de Encuentro y Diálogo bajo el título De la Evangelli Gaudium a la Laudato Si. La reflexión acerca de estos documentos creo que nos pone frente a la mirada que tenemos sobre el otro. Los que conocemos a Francisco sabemos que la clave de nuestro ser Pueblo, ser hermano y compatriotas es la de la mirada. Por eso hoy debemos plantearnos seriamente: ¿qué mirada tengo del otro? De otro que, tal vez, piense diferente, viva diferente y mire diferente a las personas y los hechos históricos que nos unifican en nuestro pueblo para caminar juntos.

Tal vez, la mirada que tengamos del otro se nos devuelva con la misma intensidad y lectura. Porque también debemos dejarnos mirar y allí, en la mirada del otro, nos conoceremos en la dimensión social que nos integra y elimina todo vestigio de conciencia aislada e individualista a la que, muchas veces, nos hemos dejado naufragar.

Hoy Miserando y la Cátedra nos invitan a redefinir nuestra mirada y a dejarnos mirar. Si miramos como objetos a los demás se nos devolverá esa imagen devoradora y nos cosificará, a todos por igual, mirados y miradores, en un engranaje utilitario del don de la Vida.

Y, ¿cómo aprendemos a mirar y a ser mirados? El modelo, según Francisco en la Laudato si, es la del Creador, primer motor (como diría Marechal) al que debemos imitar, reflejando su luz primera. Seamos reflejos de la mirada misericordiosa del Creador, mirada que compartimos con la mayoría de las religiones, y nos transforma a todos por igual en válidos y valiosos en una cultura del Encuentro y Diálogo.

María Inés Narvaja

Responsable de Asociación Miserando