SEGURIDAD HÍDRICA Y ALIMENTARIA: UN DESAFÍO GLOBAL QUE IMPACTA LA MIGRACIÓN

El agua es fundamental para la producción de alimentos y representa casi 70% del uso mundial de agua dulce, principalmente para riego. Sin embargo, a pesar de esta dependencia, actualmente un tercio de la población mundial vive en zonas con escasez de agua, una cifra que se espera que aumente dramáticamente debido al cambio climático y el crecimiento demográfico. La FAO destaca que la escasez y la mala gestión del agua son factores clave que contribuyen a la inseguridad alimentaria, especialmente en regiones donde la agricultura depende en gran medida de las precipitaciones.

Seguridad hídrica y alimentaria: los números

Según Naciones Unidas, para 2050, la población mundial alcanzará 9,7 mil millones de personas, aumentando significativamente la demanda de agua y alimentos, por lo que se necesitará producir 60% más comida para satisfacer las demandas globales, pero este aumento de producción se ve amenazado por la escasez de agua. Así es como la FAO (Food and Agriculture Organization) estima que hasta el 50% de la producción de alimentos podría estar en riesgo para 2050 debido a la disminución de los recursos hídricos, especialmente en las regiones áridas de África, Asia y América Latina.

Ya hoy en día, 1,2 mil millones de personas se enfrentan a una escasez de agua, lo que provoca perturbaciones en los sistemas alimentarios. Siendo el agua un bien no sólo es esencial para el riego sino también para la ganadería, la acuicultura y el procesamiento de alimentos. Además, es importante recalcar que el 90% de los desastres globales están relacionados con el agua (como sequías, inundaciones y tormentas). Eventos que tienen un profundo impacto en la disponibilidad y seguridad de los alimentos. Por citar un dato, las sequías por sí solas causan 80% del daño a los cultivos y al ganado a nivel mundial.

El impacto de la escasez de agua en la migración

A medida que el agua se vuelve más escasa, su impacto en la seguridad alimentaria influye directamente en los patrones de migración. Son las personas que habitan las zonas rurales, que dependen de la agricultura más directamente, las primeras en verse afectadas cuando las fuentes de agua se secan o cuando los fenómenos meteorológicos extremos devastan los cultivos. Según ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados), el número de personas desplazadas por desastres relacionados con el clima se ha triplicado en las últimas décadas, siendo la escasez de agua y alimentos los principales impulsores de la migración forzada.

Es así como la FAO predice que 135 millones de personas se habrán visto obligadas a migrar, para 2045, debido a la desertificación, la escasez de agua y la degradación ambiental. Un fenómeno que ya se encuentra en desarrollo. Según la misma FAO, hoy en día millones de personas se desplazan de zonas rurales a urbanas en busca de mejores oportunidades a medida que sus medios de vida en la agricultura colapsan debido a la falta de agua.

Gestión sostenible del agua

Para prevenir la inseguridad alimentaria generalizada y la migración forzada es esencial pensar en una gestión sostenible del agua. La gestión del agua puede tener distintos enfoques según la región, las prácticas usuales y ancestrales y la cultura. La FAO destaca la necesidad de realizar esfuerzos globales adoptar prácticas agrícolas más resilientes. Por ejemplo, técnicas como riego por goteo y recolección de agua de lluvia según el caso.

Además, la repoblación forestal y las prácticas de conservación del suelo pueden ayudar a restaurar los ecosistemas y proteger las fuentes de agua, asegurando que la agricultura siga siendo viable en regiones propensas a la escasez de agua. Invertir en técnicas agrícolas sostenibles, particularmente en regiones propensas a la sequía, es un paso fundamental para abordar la seguridad hídrica y alimentaria así como resulta esencial volver sobre las prácticas ancestrales de conservación del suelo y del agua.

La gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH) es un tema central para gobiernos y organizaciones internacionales para garantizar que el agua se distribuya de manera eficiente y equitativa entre usos agrícolas, industriales y domésticos. La GIRH promueve la cooperación transfronteriza para gestionar los recursos hídricos compartidos, lo cual es crucial en áreas donde los ríos y lagos atraviesan varios países.

¿Cómo puedes ayudar?

En el Instituto para el Diálogo Global y la Cultura del Encuentro, estamos comprometidos con promover  diálogos y la acción sobre estas cuestiones urgentes. Para que los diálogos y las soluciones sean efectivas y justas, deben considerar y ser respetuosas de todas las partes involucradas, especialmente de poblaciones originarias y de poblaciones vulnerables o en situaciones de riesgo. Apoyamos los esfuerzos para crear conciencia sobre la importancia del agua para garantizar la seguridad alimentaria y prevenir la migración forzada. Al promover la agricultura sostenible y el uso responsable del agua, podemos ayudar a mitigar los riesgos que plantean el cambio climático y el agotamiento de los recursos.

En este Día Mundial de la Alimentación, te invitamos a aprender más sobre el vínculo entre el agua y la seguridad alimentaria y explorar cómo puede contribuir a un futuro posible para todos. Ya sea apoyando a organizaciones centradas en la agricultura sostenible, tomando conciencia sobre qué constituye una mejor gestión del agua o tomando decisiones que resguardan a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Todos podemos marcar la diferencia.

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